La reputación de la Casa y de algunos de sus miembros –sobre todo del Rey y la Infanta Cristina– ha sido objeto de debate y discusión recientemente en algunos influentes medios de comunicación de nuestro país. Ni que decir tiene que no se trata de un asunto nuevo. Los barómetros de confianza del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) vienen alertando sobre el creciente desprestigio y pérdida de buena imagen de la institución, algo que en 2012 ya adelantamos con la publicación de nuestro ránking reputacional de instituciones, en el que la Casa Real ocupaba, con 49,2 puntos (sobre 100 posibles), el 17º puesto sobre un total de 28 instituciones analizadas. Con una reputación “débil”, de acuerdo con la escala de nuestro modelo RepTrak®, la percepción de la Casa Real era similar a la de los medios de comunicación (49,8) y el sistema educativo (49,5) pero quedaba muy lejos de la de las instituciones mejor valoradas, como las universidades públicas (75,1), las PYMEs (67,8) o los cuerpos y fuerzas de seguridad (66,8).
El Periódico de Catalunya publicó el domingo 9 de febrero un artículo de Iolanda Mármol, titulado “En manos del Principe”, que se hacía eco de la opinión de diversos expertos consutados, entre ellos Fernando Prado, socio director de Reputation Institute España y Latam, para quienes, y a pesar de la gravedad de la situación y la caída en las encuestas, “la Zarzuela no hace lo correcto para evitar el desprestigio y opera sólo con tácticas cortoplacistas de comunicación de crisis, cuando lo necesario sería una estrategia a largo plazo”. En opinión de estos expertos, es posible construir un plan de recuperación del prestigio sólo si se basa en el activo que constituye el Príncipe. “La credibilidad de que goza Felipe ante la opinión pública sería la base en la que apalancar toda la estrategia. En ese plan, resultaría fundamental que la Monarquía definiese su misión y sus valores. El argumento es claro: la monarquía ya no tiene la misma misión que durante la transición y el Príncipe no es el Rey. La Corona ha de redefinir qué es y a qué objetivos sirve. O, lo que es lo mismo, qué utilidad social y emotiva tiene, puesto que existe una fuerte correlación entre la reputación de las instituciones y su contribución al desarrollo del país”. El artículo de Iolanda Mármol finalizaba con el siguiente dilema: “La duda es si la Casa del Rey apostará por el maquillaje del relato o se arremangará con la acción”.
Justo una semana después, el 16 de febrero, el suplemento dominical Cronica, del diario El Mundo, publicaba una doble página dedicada al mismo tema con el título “Monarquía. Guía para salvar su reputación”, en que su autor, Gonzalo Suarez, entrevista a una decena de expertos, incluido Fernand Prado, con el objetivo de “trazar un plan de choque que garantice la supervivencia de la Casa Real. No es un mero capricho: una reciente encuesta de EL MUNDO desveló que, por primera vez, menos de la mitad de los españoles —el 49,9%— apoya la monarquía”. De acuerdo con los expertos consultados por el periódico, “la crisis de la Corona es superable”. Sin embargo, recalcan que la operación rescate exigirá mucho trabajo. Gonzalo Suarez concluye la información detallando los consejos que en una hipotética consultaofrecerían los expertos a los principales miembros de la Casa Real (Rey, Reina, Príncipe, Princesa e Infantas).



[...] "La reputación de la Casa y de algunos de sus miembros –sobre todo del Rey y la Infanta Cristina– ha sido objeto de debate y discusión recientemente en algunos influentes medios de comunicación de nuestro país. Ni que decir tiene que no se trata de un asunto nuevo. Los barómetros de confianza del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) vienen alertando sobre el creciente desprestigio y pérdida de buena imagen de la institución, algo que en 2012 ya adelantamos con la publicación de nuestro ránking reputacional de instituciones, en el que la Casa Real ocupaba, con 49,2 puntos (sobre 100 posibles), el 17º puesto sobre un total de 28 instituciones analizadas. Con una reputación “débil”, de acuerdo con la escala de nuestro modelo RepTrak®, la percepción de la Casa Real era similar a la de los medios de comunicación (49,8) y el sistema educativo (49,5) pero quedaba muy lejos de la de las instituciones mejor valoradas, como las universidades públicas (75,1), las PYMEs (67,8) o los cuerpos y fuerzas de seguridad (66,8)." [...]